La violencia como eje transversal de la historia colombiana

Por: Yénifer Yuliet Realpe Bravo
Cátedra Virtual de Memoria e Historia Recientes

La violencia como eje transversal de la historia colombiana

 

Sólo quiero agregar que la violencia no cesará jamás si en lugar de seguirse matando colombianos,
no se les hace dignos de vivir –
Gonzalo Arango
“La violencia; grandeza y miseria de la literatura 1963”

Dentro del presente ensayo se pretende situar una breve reflexión entorno de la historia colombiana, alrededor de la violencia, como eje transversal que ha marcado la construcción de nuestra nación. Reflexión que se suscita, a partir de las sesiones de la cátedra Virtual de Memoria e Historia Recientes, y del material consultado para estas.

La historia política y social de Colombia ha estado marcada por la violencia desde su independencia en 1810, hasta la actualidad.

Éste país ha sido protagonista de sucesivas guerras domésticas, problemas de conflicto interno, con actores como guerrillas, paramilitares, y fuerza pública; de la misma manera que ha tenido de problemas sociales como la delincuencia común y el narcotráfico, entre los más relevantes; de lo cual se ha dando cuenta en el transcurso de nuestra cátedra virtual de memoria e historia recientes.

Situación de “guerra endémica”1 que ha referido una preocupación central sobre el origen, causas, efectos y dirección de la misma; determinado distintas fuentes de investigación e intervención.
Así, se ha propiciado un sostenido esfuerzo académico, político y social (podría decirse) que permita tanto entender nuestra historia como encontrar las vías de solución posibles y viables en distintas instancias e instituciones. Condición, que a largo plazo, como explica Elsa Blair citando a Thomas Platt,, ha generado la pérdida de significación del término y casi una mitificación del mismo, así “en Colombia, probablemente lo que ha pasado, es que -por lo extensivo de su uso – la palabra violencia cada vez significa menos”2
De igual modo ha generado la tendencia de explicar los efectos de la violencia como sus causas, al respecto en la página del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación encontramos una aseveración “Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastando luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Gabriel”3; puede entonces decirse que el problema de fondo no se ha atendido; para citar un ejemplo: el problema de orden público por la existencia de grupos guerrilleros se plantea como una causa de la violencia, cuando surgimiento y de otros actores, es uno de los efectos de otros procesos como la masacre de las Bananeras, efecto de las exigencias de mejoras en las condiciones laborales a la empresa trasnacional United Fruit Company en 1928, luego el recrudecimiento de la confrontación entre conservadores y liberales a partir de 1930, tas la victoria electoral de los liberales siendo las zonas rurales son las más afectadas (De la “Revolución en Marcha” de Alfonso López Pumarejo de 1934 a la “Revolución del Orden” de Mariano Ospina en 1946); siguiéndole el período de La Violencia, caracterizado por la profundización del conflicto bipartidista, pasando por el Bogotazo, luego el proceso de creación ejercicio del Frente Nacional que es antecedido por la dictadura militar de Rojas Pinilla que casi crearon las élites (recuérdese el

Acuerdo Benidorm en 1956 en España – Pacto de Sitges de 1957 y sus ponentes) y que luego derivó en otros problemas de orden público por la nula participación a terceras fuerzas, como se le conoció posteriormente; de lo cual dan cuenta autores4 como Monseñor Germán Guzmán, Fals Borda, Gonzalo Sánchez, Arturo Álape, Lujan, Daniel Pecáut, Marco Palacios, en varios de sus trabajos.

A través de la cátedra de Memoria e historia recientes, se puede recrear una serie de eventos y causas; en el caso de autores como Enrique Neira5, cuando reflexiona entorno de la violencia y los tipos de violencia en Colombia, en su artículo “Colombia un caso intrincado de violencia”, y se refiere a la guerrilla expresa que estos grupos al margen de la ley, “legitiman” un accionar bélico y terrorista en el país, y justifica también la intervención en política interna de Estados Unidos (la política de seguridad democrática, del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez6, identificado por el incremento de la fuerza pública, la Zona de Distensión del ex–presidente Andrés Pastrana7 , el Plan Colombia y la creación de ejércitos como el ESMAD, para mencionar dos casos), y un accionar intenso de ataque por parte de las fuerzas armadas nacionales, en cada gobierno de turno. De los grupos existentes debe comprenderse las diferencias ideológicas, su composición social y el tipo de proyectos que contiene, así como diferencia en las tácticas militares y de movilidad, según Neira.

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