Renacen los murales de memoria

Abril es de aniversarios. Todos dolorosos que marcan aún al país: el asesinato del líder desmovilizado del M19, Carlos Pizarro el 26, hace 25 años. O el crimen de Eduardo Umaña Mendoza, el querido defensor de derechos humanos, el 19, hace 16 años.

Y muchísimo más atrás, el bombardeo y la masacre a la población de Villarrica, Tolima, el 14 de abril de 1955, tragedia que registró en una crónica formidable, García Márquez. Y hay decenas más de efemérides en este mes que hablan de la persistente violencia.

Pero hoy queremos hablar de otro aniversario. Pictórico y lúcido: la terminación hace dos años, en un abril de 2013, de la obra mural de memoria que recoge el genocidio de la Unión Patriótica, la matanza del movimiento sindical y la tragedia de millones de desplazados.

El proyecto Cabildos abiertos de arte y memoria, con el cual el Colectivo Animal se llevó el premio  de Idartes, se plasmó, con la participación de las víctimas, en dos meses de fecundo trabajo.

Aquellas culatas olvidadas de la avenida 26, o mejor Jorge Eliécer Gaitan, con carrera 17, justo en la plazita que resultó expósita tras las obras de Transmilenio, vistieron sus doscientos metros cuadros en sus dos, tres y cinco pisos, con los tres murales plenos de color y remembranza.

Chirrete Golden y Ark, exponían así su arte en esta arteria hoy eje de memoria de la ciudad. Por este sitio han pasado en estos dos años, más de un millón de personas que inevitablemente han tenido que ocupar su mirada un instante en la monumental obra comprometida con la vida.

Google art y Google street art recogieron la visión de los murales en sus páginas para el mundo entero; incluso aparecen en el top de los 100 grafitis más importantes de las grandes ciudades.

(http://www.huffingtonpost.com/2014/06/10/google-street-art-project-graffiti-_n_5481659.html)

Y si los murales han sido objeto de aceptación casi unánime, también recibieron el rechazo de algún columnista de Semana hoy asesor del procurador y lo más grave, de un grupo de gamberros que se atrevieron en las mismas narices de la Policía, estacionada en el sitio, destruirlos con sus pintas neonazis el 12 de abril de 2014.

Mural UP
Así quedaron los murales el 12 de abril de 2014 tras la afrenta neonazi

Y dijimos en una nota en la página del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación un día después del ataque, que los murales renacerían: “El espíritu de la niña de la comparsa de la UP, volverá a ocupar el sitio donde siempre estará: el corazón de todos los colombianos”.

Hoy los miles de transeúntes, incluidos las decenas de turistas extranjeros, que transitan por el lugar en los tures por bicicleta que organiza Mike, pueden de nuevo observar el tatuaje que unos artistas, comprometidos con la verdad, trazaron en la ciudad tras varios días de ardua restauración.

El rebautizo tuvo lugar el pasado 9 de abril cuando miles de manifestantes de la UP se dieron cita en el Plaza de los Murales de Memoria para marchar por el afán primero de todos, la paz de Colombia

Roberto Romero Ospina
Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

 

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